11 jul 2013
julio 11, 2013

El arte sanador

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El arte sanador

Queremos recordar algunos de los textos que Paloma Pedrero ha escrito pensando en el maravilloso poder transformador del teatro

Aunque es sólo desde mediados del siglo XX cuando comienza a hablarse de arte terapia, el arte ha sido siempre un arma maravillosa contra todo mal. Males físicos y mentales. Males individuales y colectivos. ¿Y por qué? Porque de la violencia, intrínseca al animal humano, sólo podemos liberarnos a través de la creación. Y es la capacidad de creación lo que además nos diferencia esencialmente de los otros animales. Creo con firmeza  que todos, todos los humanos del planeta, tenemos algún talento especial. Talento para la música, el teatro, la escritura, el diseño, la pintura, la danza, la cocina, el canto, la restauración, la costura, la decoración, o tantas otras formas de hacer cosas hermosas y buenas. El problema, compañeros, es que la inmensa mayoría de la gente, por carencia o mala educación, no tiene la posibilidad de descubrir cuál es su habilidad, esa que le permite transformar su dolor en belleza. Sí, transformar su dolor en belleza. Porque igual que venimos con el fruto de la violencia, enseguida sabemos lo que es el dolor. Y del dolor no encauzado nace tanta locura, tanta guerra, tanta destrucción absurda. Crear algo, sacar una figura del barro de tu herida, un personaje divertido de tu horror, el cuadro de un paisaje colorido de tu pena, nos salva. Entregárselo a los otros, nos da felicidad.

En mi experiencia de hacer teatro con personas sin techo, físico o psíquico, he descubierto que el proceso es fundamental, sí. Es imprescindible  el esfuerzo, el estudio, la disciplina, la técnica, el trabajo en equipo, la confianza… Pero llega un momento en que necesitamos mostrar a los otros lo que hemos aprendido; hacernos visibles, generosos, queribles. Necesitamos del trueque humano. Es precioso ver cómo personas que llegan al taller de teatro incapaces de mirarte a los ojos, en un momento dado piden actuar para el público. Necesitan el aplauso y el reconocimiento. Entonces ya no es sólo arte terapia lo que hacen, no es un tratamiento para ellos mismo, es también arte a secas. Es que han descubierto su capacidad para dar. Para transformarse y transformar el mundo.

 

Paloma Pedrero

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