Como dice Paloma Pedrero”Es de bien nacidos ser agradecidos” y por ello queremos compartir con vosotros las Palomas que Paloma pronunció en la entrega del Premio Dionisos de la UNESCO.

“Queridos amigos de Caídos del cielo. Queridos Caídos del cielo. En primer lugar dar las gracias, que es de bien nacidos ser agradecidos. Nos hizo muy felices saber que este jurado, de tanto magisterio y talento teatral, nos había premiado por unanimidad. Gracias a todos, unánimemente

Gracias a la Unesco, a su presidente, a su responsable de teatro, Juana Escabias, luchadora infatigable, por propiciar un galardón tan sensible y oportuno siempre.

No son buenos momentos para casi nadie. Con esta crisis, ya añosa, de economía y moral, hoy la mayoría de nosotros estamos en riesgo de exclusión.  Hoy en nuestra Asociación no podríamos distinguir con claridad quienes somos unos y quienes otros.  Quiénes son caídos y quienes voluntarios. Y no, no son palabras sonantes, es una realidad asombrosa de la que vamos tomando conciencia y fuerza para seguir adelante.

Porque aunque parece más fácil ayudar a los otros cuando uno esta bien, en Caídos del Cielo hemos descubierto que cuando uno no lo está, incluso cuando uno está fatal, sólo puede salir del pozo mirando alrededor, aparcando el lamento y convirtiendo su dolor en belleza. En belleza para dar al prójimo.

Todos, hasta el más pobre y desabrigado, tiene algo que dar. Y eso es lo que hacemos en Caídos, ir a ver en qué se nos necesita. Como somos gente de teatro, utilizamos los múltiples ingenios que tiene ese arte para conseguir nuestro objetivo. Porque el teatro tiene un poderío impresionante. Nos permite la creación desde los cuatro puntos de vista del ser humano. El cuerpo, la mente, el corazón y el espíritu.  Nada hay de lo humano que el arte de Talía no pueda traspasar y transformar.

Y allí estamos, en cualquier allí, porque amigos, perdónenme la confianza,  somos una ong sin techo. Vamos de Centro a Centro con nuestros cartones y allí hacemos el hogar, hasta que llega el funcionario de turno y toca la campana. Así que aprovecho para decirles que si alguno de ustedes tiene algún espacio vacío, en algún lugar bonito -lejos si nos dejan estar- nos deje las llaves. Prometemos cuidarlo como si fuera nuestro.

Caídos del cielo lleva ya una larga andadura, y han colaborado muchos, muchos actores, escenógrafos, coreógrafos, iluminadores, productores, muchos muy y otros menos caídos del cielo. Y no podría nombrar a todos. Hoy bastantes de ellos están aquí, porque este es su premio.

Sólo me voy a permitir nombrar al núcleo duro, esos que durante años sudan tinta china y hacen que no se nos note. Querida Pilar Rodríguez, Carmen Muñoz, Robert Muro, Raúl Barrio, Pedro Antonio García, Rus, Ivonne Varas y más tarde Pedro Fuentetaja y Ana Buñuel.

A los profesores altruistas y grandes: Miluka Suriñack, Concha Doñaque, Capitán Jadoc, Blanca Rivera, Marian Grande, Sonia Dorado, Carlos Olalla…

Queridos míos, como veréis, no somos nada ni nada tenemos. Sí, una cosa, algo fundamental para llevar este proyecto adelante: un profundo amor por los desamparados. “Porque un indigente es alguien que no tiene recursos para defenderse del mal”. Eso y el teatro nos une, que no es poco.

Años atrás hemos recibido alguna ayuda pública, y dos veces ya la Obra social de la Caixa nos ha aportado un dinero para los talleres. También contamos con algunos socios, Gracias a la primera, Elena Fernández Ruíz, un sol. Y, no puedo olvidar a la Fundación Coca-Cola, con un presidente  amante del teatro y de las grandes causas, Marcos de Quinto. También Juanjo Litrán y Estefanía… Nuestras hadas madrinas. A los que ruego, desde aquí, y aprovechando la coyuntura, que no nos olviden en sus plegarias… presupuestarias.

Amigos, Caídos del cielo, esa maravilla que ha dado ya alas a tanta buena gente, está en riesgo de exclusión social y necesita una mano.

Porque Caídos, paradójicamente, se ha convertido en una ong sin techo, y sin techo es más difícil hacer hogar. Aunque también sabemos que hay gente con mansiones y palacios que tampoco lo tiene. Ah, tengo una idea que ellos nos presten sus palacios y nosotros les hacemos un hogar.

Y ahí seguimos, en este momento en plenos ensayos de la obra MAGIA CAFÉ,  uniendo a voluntarios y caídos en una misma manta. Contando como siempre con grandes profesionales de la escena. Sin un duro, pero  entusiasmados. Intentando demostrar que el teatro lo que necesita es pasión, talento, y una hermosísima luz. Y para eso tenemos a Juan Gómez Cornejo, el mejor iluminador del planeta.

Aquí estamos, intentando compaginar la desventura material con la inmensa alegría del talento. Haciendo la revolución a través de la creatividad, y no de la política enfermiza. Porque es revolucionario que tantas personas, cada una de útero tan diferente, podamos disfrutar de un café, en taza de loza,  mientras nos miramos a los ojos.

Estamos y estáis, porque vosotros también sois Caídos del Cielo. Y sabemos que este premio se nos ha concedido porque se nos quiere, se nos respeta y se nos valora. Por eso gracias, mil gracias, eternas gracias a todos.

Hoy, como dice Magia, la protagonista de nuestra obra: ¡Hoy es fiesta!!!”

Paloma Pedrero

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